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Cámaras de Maduración de Carne

Disponemos de algunas cámaras de maduración de carne al mejor precio. Las cámaras para maduración de carne son esenciales en los negocios de hostelería con gran presencia de platos de diferentes carnes. Una carnicería, pero también asadores, restaurantes u hoteles necesitan de este equipo para mejorar el sabor y textura de las carnes. Nuestros armarios de maduración de carne son de Fabricación Europea y están fabricadas en acero inoxidable y equipadas con puertas opacas o de cristal, ideal para carnicerías y negocios de hostelería. 

Cámaras para Maduración de carne

Los beneficios de madurar la carne en cámaras especiales son muy reconocidos. El objetivo es conseguir que la carne sea más tierna y sabrosa, especialmente en carnes de porcino, bovino, ovino o vacuno. En esta sección hemos recopilado las mejores cámaras al mejor precio.

Nuestra experiencia seleccionando cámaras para maduración de carne de fabricantes de España y Europa nos permite garantizar la mejor calidad. Una calidad indiscutible a precios muy competitivos para cualquier negocio de hostelería o carnicerías.

La materia prima puede ser muy variable y muchos factores afectan al sabor y la textura de las carnes. Pero los filetes de carne que puedes obtener tras un proceso de maduración son indiscutiblemente superiores en calidad y sabor. La satisfacción del consumidor es total.

Armarios de Maduración de carne: una inversión rentable

Incorporar armarios de maduración de carne en las cocinas es algo cada vez más habitual. Conseguir una carne envejecida con un sabor extra vale la pena y los consumidores están dispuestos a pagar por ello. Más ingresos sin subir los precios del resto de la carta.

Con 3 o 4 cargas completas de carne se recupera la inversión en la cámara. Las piezas de carne maduradas en su interior duplican su valor en las 4 a 6 semanas posteriores. De esta forma la inversión realizada en el armario se recupera en un máximo de 6 meses.

Tan solo hay que incluir las carnes maduradas en la carta para satisfacer a los consumidores más exigentes. Estos están dispuestos a pagar precios elevados por carnes de su gusto. El resultado: una carta más gourmet y una mayor rentabilidad para el negocio.