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Cómo Limpiar el Horno

Consejos, Maquinaria, Trucos

como limpiar el horno

Limpiar el horno es una de esas tareas que a veces relegamos. Hasta que llega el día en que abrimos la puerta y descubrimos que ya no puede esperar más. No deben ser muy sanos esos trocitos carbonizados que se ven en la parte de abajo ¿no te parece? Por eso mismo, a veces también cuesta escoger un limpiador apropiado. Y es que los hornos son como los agujeros negros dentro de las cocinas.

Si dispones de sistema de pirólisis tienes mucho ganado. Ya no tendrás que preocuparte por la salubridad de los productos que escojas. Pero si te toca limpiar como al resto de los mortales ¿cómo prefieres hacerlo? Una opción es más convencional; escoger algún producto químico específico y seguir las instrucciones al aplicarlo. Pero a muchos de nosotros nos empieza a parecer más atractivo el uso de ciertos productos naturales. Lo mejor es probar y comparar antes de decantarte.

Trucos de limpieza para todos los públicos

Limpiar el horno es especialmente complicado, porque la suciedad se fija a muchos grados de temperatura. Tampoco es cuestión de rascar hasta marcar el cristal y soltar el revestimiento. Pero claro, la duda principal es si esos productos químicos que usamos nos pueden dañar. Con el calor, los vapores. Es posible que sean miedos infundados pero, por si acaso, vamos a probar algunos trucos.

Los tres clásicos en estos casos son: el vinagre blanco, el bicarbonato sódico y el limón. Te cuento los principales beneficios de cada uno.

– El vinagre blanco. Se llama así pero es transparente y suele estar con los productos de limpieza, Aunque te puede servir el que tengas por casa, siempre que no sea de módena. El vinagre tiene propiedades desinfectantes y antibacterianas. Si mezclas un tapón en el agua caliente (unos 5 litros), puedes dejar un suelo de mármol impecable. También unido al detergente para la lavadora es perfecto para eliminar los olores de las prendas deportivas. Y en este caso, nos será muy útil para limpiar el horno de forma eficaz, pero luego te lo cuento.

– El limón. Es parecido al vinagre en cuanto a sus propiedades, pero además ayuda a evitar olores. Por ejemplo, en la nevera: si colocas un limón abierto por la mitad dejarás de notar ese aroma típico y tan incómodo de los frigoríficos. También sucede parecido con el horno; después de usarlo puedes colocar un vaso de agua en la bandeja y el zumo de un limón y dejarlo mientras dure el calor residual. Si has cocinado sardinas o algo similar te será muy útil.

– El bicarbonato. Habrás oído mucho sobre sus usos y es que hay infinidad de trucos que se desarrollan con el bicarbonato como componente principal. Lo más normal es usarlo junto con otros ingredientes para formar como pastas con diferentes funciones, según sean dichos ingredientes. Hay opciones para blanquear la piel, hacer mascarillas, pastas dentífricas y todo tipo de limpiadores.

¿Y si lo mezclamos todo para limpiar el horno?

Si tu horno no está muy sucio, el agua con el vinagre serán suficientes. Colocas en la bandeja de horno dos vasos de agua caliente y un vaso de vinagre. Lo enciendes y lo dejas actuar. Esta mezcla hará que la suciedad se separe con facilidad. Después de apagarlo, cuando esté templado, una balleta será suficiente para dejarlo impecable.

Después podrás usar el truco del limón, si te parece que el olor es demasiado incómodo. Si el horno no está caliente, ponlo a intensidad media y deja el agua con el limón durante al menos media hora. Pero si tu horno está especialmente sucio tendrás que emplear también el bicarbonato sódico.

En este caso hay varias formas de aplicar el bicarbonato:

– Puedes colocarlo directamente en el horno y, por otro lado, prepararte una botella con difusor. En la botella deberás meter tres partes de agua y una de vinagre. Una vez lista la mezcla, échala directamente sobre el polvo. No te preocupes si reacciona, debería formar una espuma. Tampoco lo retires en seguida, es mejor dejarlo actuar un ratito para que la suciedad se suelte por sí sola.

– Otra opción es preparar directamente la pasta en un recipiente a parte. Añade 10 cucharadas de bicarbonato, la mitad de agua caliente y 3 o 4 de vinagre blanco. Esta pasta es uno de los mejores limpiadores que hay. Colócala en el horno poco a poco y déjala actuar. También puedes usarla en una vitrocerámica tradicional. Espárcela bien y espera. Después puedes retirarla con un trapo junto con toda la suciedad incrustada ¡y horno perfecto!

– Hay una tercera opción si tienes prisa. Se trata de llevar a cabo todo el proceso anterior, pero además encendiendo el horno. Con un rato será suficiente y así nuestra pasta mágica actuará con mayor rapidez. No dejes de probarlo. Como ves, a veces hay más alternativas de las que nos pensamos y realmente eficaces para sacarnos de cualquier apuro.

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