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Fermentadoras controladas

Una fermentadora controlada controla a nuestra voluntad la fermentación de una masa destinada a la fabricación de pan mediante una combinación de temperaturas del frío al calor. Disponemos de una amplia gama de armarios y cámaras de fermentación controlada al mejor precio, nuevos y de ocasión.

Las fermentadoras controladas

Un armario de fermentación permite controlar a voluntad el proceso de fermentación de la masa destinada a la preparación del pan, y demás aperitivos que requieran del elemento leudante.

De esta manera, las fermentadoras controladas ofrecen una combinación de temperaturas que van del frío al calor en beneficio de la humedad relativa, requisito primordial para el crecimiento de la masa.

Las características de un armario de fermentación controlada

Al mismo tiempo, los armarios de fermentación funcionan también para productos lácteos y alcohólicos, pues optimizan el rendimiento y desarrollo de las levaduras cuando se desea crear subproductos de alta categoría.

Por lo tanto, la maquinaria en cuestión incorpora un sistema de calentamiento y enfriamiento de atmósfera controlada que facilita el proceso de fermentación industrial.

Asimismo, el ambiente propicio también optimiza la selección de los microorganismos de mayor utilidad, para que cada producto en particular pueda experimentar su propio proceso de fermentación de manera adecuada.

Para complementar, las fermentadoras controladas de mayor nivel tecnológico también cuentan con un sistema de agitación que colabora en la homogeneización de la materia prima, además de ofrecer acabados de superficie pulida que inhiben la contaminación dentro de la cámara. 

Tipos de fermentación

En gastronomía, los diferentes tipos de fermentación dependen de la sustancia o producto a fermentar. Por suerte, los armarios fermentadores cuentan con la suficiente tecnología como para adaptar sus funciones a los diversos procesos de fermentación.  

La fermentación alcohólica y acética son algunas de las más comunes en la industria, ya que se emplean en la producción de bebidas alcohólica y del pan respectivamente.

Sin embargo, también existe la fermentación propiónica, láctica, butanodiólica y butírica; y cada una requiere de un tipo de oxidación específica para que las bacterias puedan incubarse debidamente. 

Aspectos a valorar de una fermentadora controlada

Si tenemos pensado comprar una fermentadora controlada, es importante conocer su relación calidad y precio, además de valorar sus prestaciones al margen del factor económico.

Así, en el mercado actual podemos encontrar fermentadoras que ofrecen un rango de temperatura desde los 0 a 90º C, mientras otras manejan temperaturas variables o limitadas que van desde los 30 a 60º C.

Por otro lado, la capacidad determina el rendimiento de la fermentadora, por lo que debemos buscar un modelo apto que disponga de una capacidad considerable.

Una fermentadora controlada que goce de una capacidad de entre 8 a 12 bandejas, se considera profesional y completamente apta para las cocinas industriales de máximo rendimiento.

Además de esto, en hostelería UNO también presentamos fermentadoras controladas de menor tamaño, pensadas para los bares y restaurantes de espacios más reducidos.

Ambos modelos y conceptos pueden incluir control del calor seco y húmedo, los cuales permiten alterar el grado de humedad de acuerdo a las técnicas de fermentación que requiera la levadura.

En adición está la ventilación, pues la presencia de los sistemas de ventilación pueden distribuir el calor al interior de la fermentadora, y aunque algunas no presentan tales medios, otros factores se encargan de la manipulación de la temperatura a beneficio de la masa leudante.

Ventajas de las fermentadoras controladas

Una de las ventajas de las fermentadoras controladas es la planificación como método estratégico para la elaboración profesional del pan y otros productos.

Dicho de otro modo, el panadero podrá sentirse libre de planificar su producción para poder trabajar con anticipo, mientras se conserva la masa preparada y se optimiza el tiempo de producción.

Como resultado final tendremos productos mucho más apetitosos, comestibles y rentables, pues la estética, el volumen, la textura y el sabor son características que el consumidor valora desde el primer momento.

Otra ventaja a considerar es la reducción de la carga laboral, ya que es posible elaborar el pan por las mañanas para después hornear a una hora deseada. .

A ello se une la posibilidad de conservar el producto por mucho más tiempo, ya que dispone de un proceso de fermentación óptimo que utiliza las condiciones de temperatura a su favor.

Además, el poder ahorrar en levadura significa una inversión inteligente que incrementa la productividad y rentabilidad en nuestro negocio. Por otro lado, como las cámaras también pueden programarse a conveniencia, es posible acelerar el proceso de producción, e incluso reducir el consumo energético considerablemente.

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